El general Dasso: de jinete olímpico a desaparecedor y hombre de confianza de Yabrán

04 de Julio de 2012 | Se lo juzga por tres desapariciones, una de ellas la del colimba Jorge Papetti
El general de brigada (R) Naldo Miguel Dasso, cuando era teniente participó como jinete especializado en salto de dos olimpíadas, las de 1956 (que se realizó en Melbourne, aunque las pruebas de equitación se realizaron en Estocolmo) y la de 1960 (Roma) pero hoy se lo juzga en Paraná por crímenes de lesa humanidad.

Dasso, cuando se vio comprometido
Dasso, cuando se vio comprometido

Concretamente se juzga a Dasso por tres desapariciones, precisó en el diario Página/12 el periodista Gustavo Veiga, que hoy, en  el predio dónde funcionó la ESMA y funciona actualmente el Instituto Espacio para la Memoria (IEM) su último libro, Deporte, desaparecidos y dictadura.

Veiga precisó que el golpe del ’76 encontró a Dasso en Concordia, Entre Ríos, como jefe del Regimiento de Caballería de Tiradores Blindados Nº 6, con el grado de coronel. A Dasso, ya hemos dicho, se le imputan tres desapariciones. En dos causas diferentes, una de ellas la abierta por la desaparición del conscripto Jorge Emilio Papetti.

El recordado capitán José Luis D’Andrea Mohr, integrante del Cemida y autor del libro El batallón perdido (una investigación sobre los 129 soldados desaparecidos durante la última dictadura) lo describió así: “Naldo Miguel Dasso ascendió a general en 1984. Junto con las palmas del grado le entregaron una réplica del sable corvo sanmartiniano. Ironía cruel:  en el ejército de San Martín habría sido fusilado sin más trámites junto a los demás verdugos de conciudadanos inermes”.

Nacido el 3 de julio de 1931, pampeano,miembro de la promoción 82, Dasso tiene  ahora esa misma cantidad de años.  Sobre 207 egresados como subtenientes del escalafón de combate, Dasso ocupó el lugar 22, justo por encima del misterioso coronel de inteligencia Humberto Orlando Patrizio, a quién un represor tan conspicuo como Raúl Antonmio Guglielminetti (a) Mayor Rogelio Guastavino, señaló reiteradamente como su jefe.

"En 1984, cuando el Ejército propuso su ascenso, en una carta enviada al Senado, lo respaldaron la Iglesia, representada por el obispo Adolfo Gerstner y monseñor Daniel Zavala Bigorrio, la Sociedad Rural, la Cámara de Comercio, la Asociación Israelita y el Rotary Club" de Concordia, entre otros, recordó Veiga.
"Una vez retirado, el ex general se transformó en un hombre de confianza del empresario Alfredo Yabrán y trabajó en compañías de su grupo como Juncadella, Ocasa y Proservicios S.A., igual que otros represores a los que hacía rotar en sus directorios", puntualizó luego.