Marcel Rozer, escritor neerlandés: "Perder la final habría sido peligroso para el régimen de Videla"

04 de Junio de 2020 |
En 2008 publicó el libro "Copa del Mundo 78: Fútbol en una guerra sucia", en el que busca reconstruir el torneo de la FIFA desarrollado en el país " a través de los ojos de tantas personas como fuera posible".

El periodista y escritor neerlandés Marcel Rozer, autor del libro "WK 78: Voetbal in een vuile oorlog" (Copa del Mundo 78: Fútbol en una guerra sucia), consideró que una derrota del seleccionado de Argentina en la final habría sido "muy peligrosa para el régimen" de Jorge Rafael Videla y recordó su "orgullo" por la visita de Nora Cortiñas, fundadora de Madres de Plaza de Mayo, para la presentación de su obra.

"En mi país siempre se interpretó que si la pelota de (Rob) Rensenbrink que dio en el palo a instantes de terminar la final hubiese sido gol, los holandeses no habrían podido salir vivos del estadio. Después de hablar con tantos argentinos, llegué a la conclusión de que era al revés: una derrota de la Argentina habría sido muy peligrosa para el régimen de Videla y no tanto para los holandeses", dijo Rozer.

En una entrevista exclusiva con Télam a 42 años del Mundial jugado en la Argentina, el periodista y escritor contó además que el objetivo de su libro fue "contar el torneo a través de los ojos de tantas personas como fuera posible" y recordó su "orgullo y conmoción" al recibir la visita de Nora Cortiñas y el ex jugador argentino Leopoldo Jacinto Luque para la presentación de su libro en Amsterdam.

En mi país siempre se interpretó que si la pelota de Rensenbrik era gol, los jugadores holandeses no habrían podido salir vivos del estadio MARCEL ROZER

El lanzamiento de la obra, en 2008, se realizó en la sede de la KNVB (Real Asociación Neerlandesa de Fútbol) en la ciudad de Zeist. Además de Cortiñas y Luque, que aprovecharon el viaje para reunirse con la argentina Máxima Zorreguieta (hija de Jorge Zorreguieta, funcionario de la dictadura, y entonces princesa de Holanda), también asistió el ex futbolista Wim Rijsbergen, único del plantel "naranja" que visitó a las Madres de Plaza de Mayo durante el desarrollo del Mundial 78.

Rozer, que con su libro ganó el premio al mejor libro deportivo de 2008, nació el 26 de septiembre de 1959 en la ciudad de Ulft, provincia de Genderland. Está divorciado, tiene dos hijos y actualmente reside en Nimega, desde donde se comunicó con Telam.

Télam: ¿Por qué decidió hacer un libro sobre el Mundial 78?

Marcel Rozer: Tenía 19 años cuando se llevó a cabo la Copa del Mundo en Argentina. El equipo argentino siempre me intrigó, inclusive antes de que llegara a la final de la Copa ante Holanda. En aquellos días estudiaba para ser maestro y luego, cuando me convertí en periodista, me di cuenta de que tenía una conexión especial con aquella Copa del Mundo y de cuántas buenas historias se podrían contar a través de una investigación. Afortunadamente eso resultó correcto.

T: ¿Qué objetivo buscó con el libro?

MR: No hay un objetivo en especial. Quería intentar reconstruir la Copa del Mundo a través de los ojos de tantas personas como fuera posible.

T: ¿Y a qué conclusiones llegó?

MR: ¡Uf! Eso es difícil de responder. Creo que una de las más importantes se relaciona con nuestro punto de vista. En Holanda, jugadores, cuerpo técnico y periodistas siempre interpretaron que si la pelota de (Rob) Rensenbrink que dio en el palo a solo instantes de terminar la final con Argentina hubiese sido gol, no habrían podido salir vivos del estadio. Siempre había creído en esa afirmación, sobre todo al conocer cómo era el ambiente en ese tiempo. Sin embargo, después de hablar con tantos argentinos, llegué a la conclusión de que era al revés: una derrota de la Argentina habría sido muy peligrosa para el régimen de Videla y no tanto para los holandeses.

T: A la hora de producir el libro, ¿encontró la colaboración de los jugadores de su seleccionado o fueron reacios a hablar?

MR: Todos colaboraron. Ocurrieron cosas hermosas, como el encuentro entre Wim Rijsbergen (ndr: el único jugador del plantel neerlandés que visitó a las Madres de Plaza de Mayo durante el Mundial) y Leopoldo Luque en la presentación del libro. O la declaración de Luque en nuestra televisión nacional, diciendo que de haber conocido lo que sucedía no hubiese jugado. Lo que lamenté fue que el técnico de aquel plantel, (el austríaco) Ernest Happel, no estuviese vivo en aquel momento.

T: ¿Sabe si los jugadores de Holanda tuvieron alguna recomendación oficial por parte del gobierno para que no hablaran de política durante el Mundial?

MR: No he oído sobre alguna regla o restricción del gobierno holandés al plantel. De todos modos a los jugadores no les gusta hablar de política, tampoco en esos años.

T: En una entrevista con nuestro medio de hace unos días, Wim Rijsbergen nos confirmó que fue a ver a las Madres. ¿Por qué cree que fue el único?

MR: Rijsbergen fue y sigue siendo un hombre inteligente, que piensa en el mundo y en la política. Al resto no le importó. Fueron a la Argentina a jugar un Mundial.

T: ¿Qué le provocó la presencia de Nora Cortiñas y de Luque en la presentación de su libro en Amsterdam?

MR: Estaba orgulloso y muy conmovido. Además fueron a ver a Máxima, que ahora es nuestra reina. Me pareció muy valiente que tanto Máxima como Nora se conocieran. Y de Luque debo decir que prácticamente nos hicimos amigos. Desde mi origen estoy muy conectado con personas en una situación política difícil, y a partir de conocer aquella situación pude sentir mucha pena por los argentinos y las pobres Madres.

Por Marcos González Cezer