A los 85 de edad, con prisión domiciliaria y bajo efectos de un reciente ACV, murió Antonio Musa Azar

27 de Septiembre de 2021 |
Acumulaba seis condenas por crímenes de lesa humanidad, pero aún tenía abiertas o pendientes más de 60 causas judiciales

El genocida excomisario y represor de la dictadura Antonio Musa Azar Curi murió este sábado a los 85 años en Santiago del Estero, tras permanecer internado en un centro de salud privado a raíz de un ACV que sufrió el pasado 12 de septiembre, según confirmaron fuentes allegadas.

Quien fuera jefe de Inteligencia durante la dictadura cívico militar y aún mandamás policial y represor en los gobiernos constitucionales de los Juárez, cumplía desde 2017, en su domicilio de la ciudad Capital, las condenas a prisión perpetua como responsable de cientos de desapariciones, torturas y abusos sexuales –algunas probadas y condenadas en democracia- y por formar parte de una asociación Ilícita que tuvo como finalidad el exterminio de miles de personas.

El director del Instituto Espacio para la Memoria (IEM), Luis Garay, dijo en declaraciones a Télam que "es el fin de un ciclo" y agregó que esta muerte "remueve muchas cuestiones que tienen que ver con cuestiones personales y colectivas".

"Se murió alguien que representó la muerte y el temor en Santiago del Estero", manifestó, y agregó que "se murió alguien que quitó no sólo el derecho a la vida sino también el derecho a la muerte". En ese sentido, sostuvo que si bien "no murió impune, tenemos una sensación de impotencia, porque se llevó a la tumba muchos secretos".

"Deja pendiente el proceso de construcción de la verdad", manifestó Garay, destacando que "eso no impide seguir trabajando en esa construcción, para que las familias puedan saber el destino de sus desaparecidos".

Garay explicó que sobre Musa Aza Curi pesaban seis condenas (una por los crímenes de La Dársena), pero que aún tenía “60 causas pendientes".

"Se murió condenado; creo que ningún argentino y santiagueño ignora quien fue este señor", sostuvo. “Algo que la justicia logró son las condenas y, por otra parte, "está la condena de la sociedad".

Asimismo, al definir al excomisario y represor de la dictadura, Garay dijo que "el símbolo más claro era esa sonrisa sardónica con la que siempre aparece, que más que una sonrisa era una mueca, y esos lentes oscuros".

Por su parte, Pedro Orieta, abogado querellante en causas de lesa humanidad, en declaraciones a la prensa dijo que con esta muerte "quedan truncadas muchas investigaciones que estaban en instrucción; más allá de las condenas que pesaban sobre él". A la vez expresó que "muchas de las familias de los desaparecidos, hoy se quedan sin la posibilidad porque muere una de las últimas posibilidades de tener certezas de donde están”.

"Eso es lamentable en todo esto, porque ni siquiera el transcurso del tiempo ni la muerte pueden redimir tanto dolor que han causado, no sólo en la familia, sino en la sociedad, porque causaron heridas colectivas, heridas sociales", remarcó.

Antonio Musa Azar Curi había nacido el 6 de diciembre de 1936 en la localidad de Árraga, departamento Silipica, Santiago del Estero. Ingresó a la policía provincial en 1956 y en 1972 formó parte de la Dirección de Informaciones Policiales (DIP), el servicio de inteligencia de esa fuerza.

El 24 de junio de 2008 fue condenado, a cadena perpetua, por la Cámara del Crimen de Segunda Nominación de Santiago del Estero, por la violación y asesinato de dos mujeres en plena democracia, en 2003, Leyla Nazar y Patricia Villalba, en lo que fue conocido comoconocido como el doble crimen de La Dársena. En el marco de esa causa, sus abogados defensores apelaron, pero la condena fue ratificada por la Suprema Corte de Justicia.

En 2010 el Tribunal Oral Federal de Santiago del Estero lo condenó a cadena perpetua por el secuestro, tortura y asesinato de Cecilio Kamenetzky, ocurrido en septiembre de 1976.

En 2012 fue condenado a cadena perpetua por el asesinato de Consolación Carrizo, por la tortura de 31 personas y por secuestros y violaciones.Se trató de un fallo histórico en el cual se condenó el abuso deshonesto (sexual) en perjuicio de un detenido varón. Allí fue destinado a la cárcel de Ezeiza.

En 2018 fue condenado a diez años de prisión por la causa Caballero y en noviembre de 2017 un tribunal de Santiago del Estero le otorgó el beneficio de la prisión domiciliaria, aunque horas después, esa medida fue suspendida. No obstante, en enero de 2018, obtuvo dicho beneficio.

Esa resolución fue dictada por el Tribunal Oral Federal de Santiago del Estero, el mismo tribunal que el 28 de diciembre de 2017 lo condenó a 22 años de cárcel por los crímenes de la Megacausa III.

Y si bien representa un caso emblemático de impunidad por los crímenes cometidos, a la vez representa un caso emblemático de prosecución de las causas y obtención de sentencias por delitos de lesa humanidad, no importa el tiempo transcurrido.