Tras un juicio por escrito impulsado por una víctima, condenan a un interrogador del 601 a 12 años de prisión

19 de Diciembre de 2020 |
Se trata de Carlos Carvallo, que se había reciclado en democracia como locutor de radio

El docente y exmilitante entrerriano Manuel Ramat celebró hoy la condena a doce años de prisión que la justicia de esa provincia le impuso a su captor y torturador, Carlos Carvallo, por delitos de lesa humanidad cometidos en el CCD de la comisaría de "El Brete", en Paraná, durante la última dictadura militar, al considerar que “se dio un paso contra la impunidad después de muchos años”.

 “Logramos una condena histórica después de muchos años. Estoy conforme con la decisión del juez. Vengo denunciando a esta persona desde 1982 y siento que de esta forma se dio un gran paso para terminar con la impunidad”, señaló Ramat, único denunciante en esta causa, en declaraciones a Télam.

El juez Pablo Seró, titular del Juzgado Federal número 1 de Paraná, sentenció hoy a Carvallo, policía retirado y ex agente de inteligencia del Ejército devenido en locutor, a una pena de cumplimiento efectivo por los delitos de torturas y privación ilegítima de la libertad.

Además, el magistrado consideró que los delitos cometidos por Carvallo son de lesa humanidad y se le impuso la prohibición de por vida para ejercer cargos públicos.

El juez encontró “penalmente responsable de los delitos de privación ilegítima de la libertad perpetrada por un funcionario público con abuso de sus funciones, agravada por el empleo de violencia o amenazas y por haber durado más de un mes en concurso real con la imposición de torturas a personas privadas de su libertad agravada por ser la víctima un perseguido político”, señaló al leer la sentencia que se difundió por medios electrónicos.

Por una cuestión de procedimiento, los juicios de lesa humanidad se celebran en Entre Ríos con el antiguo código procesal y en función de esta particularidad los procesos no son públicos y por lo general son convocadas audiencias cuando se piden las penas y se dan a conocer las sentencias.

El 30 de septiembre de 1976, Ramat, estudiante de Ingeniería, se presentó con un representante legal ante la jefatura de la Policía de Paraná que lo requería por haber violado la ley de "actividades subversivas".

Allí, Carvallo, que entonces era policía pero estaba vinculado al Batallón 601 de Inteligencia del Ejército, apresó a Ramat y lo subió a un auto policial con la excusa de trasladarlo a Santa Fe, pero a mitad de camino lo esposó, encapuchó y lo metió en el baúl del vehículo.

La víctima terminó en la comisaría del barrio El Brete, en Paraná, donde funcionaba un centro clandestino de detención ilegal en el cual, según la acusación, Carvallo oficiaba como interrogador y torturador.

Tras 45 días de padecimientos, que incluyeron pasajes de corriente eléctrica sobre su cuerpo y golpes, el militante de la JUP fue blanqueado, sometido a Consejo de Guerra y detenido en varias cárceles como Sierra Chica, la Unidad 9 de La Plata y Paraná, hasta que en enero de 1984 recuperó la libertad.

"Tenía más de 40 materias rendidas en la carrera de Ingeniería, pero no pude terminar la carrera. La cárcel me destruyó. Pero bueno, me dediqué a la docencia, trabajé en el estado, milité en ATE y ahora estoy jubilado", repasó Ramat a esta agencia.

Al salir de la cárcel, en los primeros años de la democracia, Ramat denunció su secuestrador y contó en sede judicial las alternativas de su cautiverio ilegal.

En 2008 la causa se desarchivó y la víctima volvió a ratificar sus acusaciones.

Carvallo había iniciado una trayectoria en los medios de comunicación, y tras recibirse como locutor en el ISER, en 1980, recaló en Misiones, donde trabajó en Canal 12 y en FM Show, una radio propiedad de Alfredo Abrazián.

Por su labor periodística, Carvallo ganó distinciones conferidas por el Sindicato de Prensa de Misiones y en 1998 la Liga de Madres de Familia le entregó el premio Santa Clara de Asís.

Pero en 2012 se difundió una lista de agentes del Batallón 601 en la que figuraba Carvallo, y esto activó la causa iniciada por la denuncia de Ramat.

Dos años después, el juez federal de Entre Ríos Leandro Ríos ordenó su captura nacional e internacional por delitos de lesa humanidad y el exagente decidió profugarse.

En esa condición estuvo cuatro años, hasta que la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA) lo detuvo en la casa de su hermana, en un barrio de Posadas.

"Sabíamos que estaba entre Paraguay, Brasil y Misiones. Era evidente que estaba protegido y por eso pudo estar tanto tiempo prófugo", indicó Ramat.

A los 66 años, Carvallo, quien ante sus víctimas se jactaba de estar adiestrado para torturar fue sentenciado a 12 años por el juez Seró.