LA DICTADURA EN LA PANTALLA DEL CINE NACIONAL

Por Claudio D. Minghetti

El haber superado los siete años que oscurecieron a la Argentina entre 1976 y 1983 permitió al cine nacional primero terminar con la censura -impuesta desde 1966- y de inmediato empezar a revisar las historias más dolorosas, finalmente repartidas en más de medio centenar de largometrajes.

La dictadura cívico militar se convirtió en eje de numerosas producciones cada vez más maduras de autores de varias generaciones empeñados mostrar la cara más oculta de aquel proceso a recordar con respeto.

Directores consagrados y de nuevas camadas analizaron y aún hoy siguen lo siguen haciendo, esas tematicas desde diversos géneros y perspectivas, respondiendo a muchas preguntas acerca de qué fue lo que ocurrió desde que se impuso un plan sistemático con crimenes nunca antes registrados con igual saña.

El cine de estas cuatro décadas presentó y sigue presentando todavía temas que trascienden el mero hecho histórico hasta convertirlo en cinematográfico, sea desde lo documental en el más amplio sentido de esa definición y lo testimonial desde la palabra de protagonistas, hasta la ficción.

1
1983

"LA REPÚBLICA PERDIDA" (146 m.)

Tras la dictadura militar, el país todavía en caliente aún después de las primeras elecciones libres en décadas y la llegada de Raúl Alfonsín al poder, el montajista Miguel Pérez, por impulso del dirigente radical Enrique Vanoli se propuso repasar la historia política de la Argentina, con sus idas y venidas, pero por sobre todo tan compleja como trágica, tratando de hacer equilibrio ideológico y sin dejar que sesgo político alguno interfiera en el relato. La respuesta del público fue inmediata. El relato, desde el punto de vista histórico y en cuanto a su edición es impecable. Su director fue un montajista que ya acreditaba haber ocupado ese mismo rol en obras como "El habilitado", "Operación masacre", "Momentos" y "Señora de nadie", entre muchos grandes títulos del cine nacional. Esta obra, así como su continuación, abrieron las puertas de un sinfín de documentales que, cada uno desde su propia perspectiva, abordaron la historia argentina y sus pormenores de una manera cada vez más incisiva en cuanto a su propuesta para la reflexión, al mismo tiempo qué hacían nuevos aportes para el ejercicio de la memoria.

2
1985

"LA HISTORIA OFICIAL" (110 m.)

Si bien un puñado de producciones abordaron cada una a su manera la problemática de cómo la clase media pudo estar implicada, con mayor o menos responsabilidad, en lo que ocurrió durante la dictadura cívico-militar, esta obra con la firma de Luis Puenzo es, y por más de un motivo, una pieza emblemática. Puenzo cuenta la historia de una profesora de colegio secundario que comienza a sospechar del origen de su hija adoptiva y, en consecuencia, de la verdadera personalidad de su esposo vinculado a gente oscura del podee, personajes centrales interpretados por Norma Aleandro y Héctor Alterio, según la trama imaginada por el mismo director con la guionista Aída Bortnik. Los autores apuntaron a la historia con un trazado similar al de los relatos más simples -pero al mismo tiempo más profundos- de producciones televisivas que por entonces tenían mucha penetración en la forma de consumo de la clase media a la que esta producción estaba destinada. La trama, con gente común y corriente, le dio un tono emotivo y comprometido que se desviste de a poco y estalla con la irrupción del compromiso político que se expone en la clase dictada por un profesor que no acepta lo que ocurre en la sociedad de la que forma parte, igual que en discusiones a propósito de viejos tiempos en la mesa familiar y particularmente con la irrupción de Madres de Plaza de Mayo, como parte de un relato que, finalmente, estalla de forma contundente con la violencia intrafamiliar. La trascendencia del tema y la contundencia con la que fue abordado, tocó la fibra de los miembros de la Academia de Hollywood, que la premiaron con un Oscar y de esa forma consagraron a su director como una figura internacional.

3
1985

"EL RIGOR DEL DESTINO" (100 m.)

Gerardo Vallejo, vinculado al cine testimonial desde tiempos del Grupo Cine Liberación, imaginó la historia de un niño tucumano que se reencuentra con su abuelo después de siete años de exilio para descubrir, qué fue lo que ocurrió con su padre, un abogado laboralista del Tucumán profundo. Fue la primer película de ficción después de la memorable "Zafra", de Lucas Demare, en abordar el tema de los cañeros tucumanos pero en este caso desde un punto de vista del compromiso político que tuvo Vallejo en toda su acotada pero valiosa filmografía La película contó con memorables trabajos de Carlos Carella, Alberto Benegas y Víctor Laplace, con la vibrante partitura compuesta por José Luis Castiñeira de Dios.






4
1986

"LA NOCHE DE LOS LÁPICES" (106 m.)

"Y rasguña las piedras... y rasguña las piedras..." recuerda la canción de Sui Generis, mientras los alumnos secundarios que acababan de conseguir el "boleto estudiantil" para viajar en los colectivos de la ciudad de La Plata organizan el baile con el que finalizarán el curso sin imaginar que el flamante Proceso de Reorganización Nacional ("el proceso" en el lenguaje cotidiano) tenía preparado para ellos un destino sangriento. "Atención: paren la música!" gritaron los policías de civil al irrumpir con su violencia. Nada sería igual desde entonces, y pocos días después -la madrugada del 16 de septiembre de 1976 entre las 0:30 y las 5 de la madrugada, Claudia Falcón y un grupo de compañeros de militancia política de diferentes agrupaciones fueron secuestrados por un grupo armado, identificado como de la policía. La larga noche del 76 había comenzado. El filme es la reconstrucción de una pesadilla imposible de tolerar que Héctor Olivera, con "La patagonia rebelde" en su mochila, convierte en una obra dura para el espectador, haciéndolo partícipe del sufrimiento de aquellos jóvenes devorados por el odio de la represión más salvaje padecida en la también joven historia argentina. Las mujeres, dos de las cuales estaban embarazadas, fueron violadas. Pablo Díaz pudo sobrevivir y en base a sus relatos se pudieron reconstruir los hechos, preparar los informes y borradores que sirvieron de base a María Seoane y Héctor Ruiz Núñez para escribir el libro del mismo título y finalmente a Daniel Kon y el mismo Olivera para el guión del film. La producción contó con un elenco de muy jóvenes actores que luego habrían de tener una importante trayectoria y al mismo tiempo de algunas caras conocidas para el sello Aries que respaldó la idea.

5
1987

"JUAN, COMO SI NADA HUBIERA SUCEDIDO" (160 m.)

Con residencia en Alemania durante gran parte de su vida y habiéndose formado en la Escuela de Cine y Televisión de Munich, Carlos Echeverría inscribe en el marco de este centro de estudios sus dos primeros largometrajes, "Cuarentena, exilio y regreso" (1983) referido al forzado exilió en Alemania del periodista e historiador Osvaldo Bayer, y "Juan como, si nada hubiera sucedido" (1987). El segundo se erige como una implacable documental de tres horas de duración en el que se reconstruye la historia de Juan Hermann, único desaparecido por la dictadura civico-militar en la ciudad turística de San Carlos de Bariloche, rodado en 16mm, qué se convierte en un trabajo que tuvo mucha presencia en circuitos paralelos, centros culturales, universidades, sindicatos, y organizaciones barriales. "No quise mostrar a un inocente según el criterio del Proceso o alguien que no estuvo en nada -señaló Echeverría-, sino a un militante". En el transcurso de una entrevista ofrecida a Oscar Ranzani (publicada en Página/12), el realizador evoco que mientras lo estaba editando se sancionó la ley de Punto Final "... y lo estrené cuando se estaba preparando la de Obediencia Debida, por eso termina con las fotos del levantamiento de Semana Santa que trajo como consecuencia esa ley". Desde el 14 de junio de 2005, con la derogación de las leyes de Punto Final y Obediencia Debida fue posible hacer una presentación para que se investigué y esclarezca el secuestro de Juan y se localice a los responsables, que lleva a que recién en julio de 2019, es decir casi medio siglo después de ocurrido el suceso, se vuelva a abordar el tema en el conocido como juicio por la Escuelita VI, donde brindó su testimonio el hermano menor de Juan, testigo clave del secuestro.

6
1999

"GARAGE OLIMPO" (98 m.)

En Argentina, el cineasta italiano Marco Bechis, imaginó la historia de una atractiva activista que recibe un trato preferencial por su torturador. En plena dictadura militar María vive con Diana su madre en una casa venida a menos, y para incrementar un poco sus escasos ingresos alquilan alguna de sus habitaciones. Allí vive Félix, un muchacho tímido enamorado en silencio de María, del que nadie sabe nada y asegura ser guardia en un garage. María trabaja en un barrio muy pobre donde enseña a leer y escribir y forma parte de una pequeña organización de base que se opone al régimen militar. Una mañana como cualquier otra, un grupo paramilitar secuestra a la joven ante la desesperación de su madre y es llevada a un centro de detención clandestino conocido como Garage Olimpo uno de los lugares usados por los militares represores para tener en cautiverio a sus desaparecidos y torturados ante la indiferencia e ignorancia generalizada en la misma ciudad de Buenos Aires. Tigre, que comanda el lugar, elige a uno de sus mejores lugartenientes para llevar a cabo el interrogatorio: elegido es Félix su inquilino. Diego Batlle, en su crítica publicada en el diario La Nación dijo que "La historia de María y Félix, notables trabajos de los jóvenes Antonella Costa y Carlos Echeverría dentro de un elenco sorprendente solvencia, escapa a los lugares comunes que pueden esperarse de un retrato de este tipo. Aunque Bechis no ahorra crudeza a la hora de reconstruir las sesiones de tortura o describir el entramado burocrático del sistema represivo, paralelamente hace gala de un saludable pudor para no cargar las tintas ni regodearse con la exhibición de violencia explícita y en este sentido se muestra como un realizador maduro y talentoso con una gran convicción para manejar los encuadres y los movimientos de cámara"

7
2006

"CRÓNICA DE UNA FUGA" (111 m.)

Si bien está basado en un hecho puntual que ocurrió y tiene nombres y apellidos podría ser uno de tantos relatos acerca de fugas. Sin embargo lo terrible es que es uno de los poquísimos de los que se tiene conocimiento tuvo lugar en la causa conocida como Mansión Seré, ubicada en una localidad de Gran Buenos Aires cercana Morón. El autor del relato que inspiró el guión es Claudio Tamburrini, uno de los detenidos que logró fugarse. Tamburrini era arquero del club Atlético Almagro y al mismo tiempo estudiante de filosofía en la Universidad de Buenos Aires. La tarde del 23 de noviembre de 1977 fue secuestrado en su casa y trasladado a la Mansión Seré donde lo torturaron seis meses y consiguió escapar junto a otros tres "chupados" descolgándose, todos desnudos y esposados, por una ventana del tercer piso de la vieja casona. El crítico Fernando López señaló (en La Nación) que "La magnífica ambientación, la luz ominosa, las actitud del montaje, son aportes decisivos para que el director de "Bolivia" y "Un oso rojo" exhiba otra vez la precisión de su lenguaje, su conocimiento de los resortes de cada género, su inusual capacidad narrativa, también su firmeza para la conducción de actores, rubro en el que obtiene aquí admirable respuestas por parte de un elenco homogéneo y muy bien seleccionado. No será injusto, sin embargo, descartar la entrega, el vigor dramático y el profundo compromiso interior (y también físico) con el que Rodrigo de la Serna asumió el arduo papel del protagonista y la autoridad de Pablo Echarri y su elaborada composición del más sereno y perverso de los secuestradores y la seguridad con que Nazareno Casero traduce la personalidad de Guillermo, el muchacho sensible inteligente y audaz que concibe el plan y sostiene los otros."

8
2008

"4 DE JULIO-LA MASACRE DE SAN PATRICIO" (101 m.)

Los directores Juan Pablo Young y Pablo Zubizarreta reconstruyen la historia de un hecho trágico singular, incluso dentro de lo ocurrido durante la dictadura cívico-militar, recurriendo a las pocas imágenes que existen del suceso, complementado con entrevistas a Roberto Killmeate, Eduardo Kimel, Horacio Verbitsky, Robert Cox, Kevin O'neill y Jorge Kelly. Se conoce como "la masacre de San Patricio" al asesinato de tres sacerdotes y dos seminaristas palotinos ocurrido el 4 de julio de 1976 durante la última dictadura cívica militar llevada a cabo en la Iglesia de San Patricio del barrio de Belgrano de la ciudad de Buenos Aires. Los religiosos asesinados fueron los sacerdotes Alfredo Leaden, Alfredo Kelly y Pedro Dufau, y los seminaristas Salvador Barbeito y Emilio Barletti. En la madrugada de ese trágico 4 de julio tres jóvenes vieron como dos automóviles estacionados en frente del templo. Uno de ellos era hijo de un militar y pensó que podría tratarse de un atentado contra su padre razón por la que se dirigió a la comisaría y realizó la denuncia. Minutos después un móvil policial llegó al lugar. Un oficial hablo con las personas que estaban en los autos sospechosos. A las 2 de la madrugada los jóvenes vieron como un grupo de personas con armas largas salían de los autos sospechosos y entraban a la iglesia. La mañana siguiente a la hora de la primera misa un grupo de fieles esperaba frente a la puerta que se encontraba cerrada. Extrañado por la situación, el organista de la parroquia decidió entrar por una ventana y en el primer piso se encontró con los cuerpos acribillados de los cinco religiosos, boca arriba y alineados en un enorme charco de sangre sobre una alfombra roja. Los asesinos habían escrito con tiza en una puerta: "Por los camaradas dinamitados en Seguridad Federal. Venceremos. Viva la Patria" y en una alfombra: "Estos zurdos murieron por ser adoctrinados de mentes vírgenes y son MTSM" (Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo). La primera frase sobre Seguridad Federal se refería al atentado con que Montoneros habia cometido en esa dependencia con 20 víctimas fatales. Sobre el cuerpo de Barbeito los asesinos pusieron un dibujo del humorista Quino en el que su personaje Mafalda aparece señalando el bastón de un policía diciendo: "Este es el palito de abollar ideologías". El comunicado del Comando de la Zona I del Ejército aseguró que "Elementos subversivos asesinaron cobardemente a los sacerdotes y seminaristas. El vandálico hecho fue cometido en dependencias de la Iglesia San Patricio, lo cual demuestra que sus autores además de no tener Patria tampoco tienen Dios". La orden palotina consideró a los sacerdotes asesinados por la represión como mártires y en 2006 se inició la canonización de los cinco como "mártires de la fe". "Ver este documental -señaló el crítico Adolfo C. Martínez (en La Nación)-, realizado sin caer en los meros elementos políticos es revivir aquel 4 de julio en el que esos sacerdotes dejaron sus existencias a manos de un grupo que, a punta de revólver, transformó la soledad de esa iglesia en un grito de terror y angustia".

9
2012

"INFANCIA CLANDESTINA" (112 m.)

Daniel, Charo, su hijo Juan (en realidad Ernesto), y el tío Beto, hermano de Daniel, son los personajes principales de una historia de iniciación a la vida del más chico en medio de la militancia de acción directa y clandestinidad Hay grupos, armas y todos tienen sus nombres cambiados porque ya estuvieron exiliados y volvieron sin que nadie lo sepa: están convencidos que la hora de una contraofensiva es inminente. Ernesto trata de vivir el paso de la infancia a la adolescencia como cualquier chico de su edad pero le es difícil a pesar de que en su familia todos quieren ser felices porque, a fin y al cabo, es a lo que apunta su lucha. Benjamín Ávila es hijo de madre desaparecida, en aquellos años de plomo secuestrada con un niño que por largo tiempo fue buscado por las abuelas de Plaza de Mayo hasta su final descubrimiento. A partir de esta verdad, Ávila y Marcelo Muller salieron a pelear una ficción que en 2009, antes de materializarse logró el reconocimiento del Festival de La Habana, donde recibió un merecido premio Coral. El resultado, con Luis Puenzo como productor, conmovió y abrió la polémica como nunca antes había ocurrido: se trataba de la voz de un hijo de madre desaparecida que tomaba la palabra con su cámara para contar su propia historia. El film fue seleccionado por la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de la Argentina para competir por una nominación a los premios Oscar en el rubro "mejor film de habla no inglesa" y también para participar de la selección de los premios Goya, que entregan los académicos españoles. Para Juan Pablo Cinelli (en Página/12): "Hay muchas formas de contar una historia, quizá tantas como conciencia social en el mundo, y si bien es cierto que la historia de la lucha armada y la represión durante la última dictadura militar en el país la han querido contar varias películas, lo que viene a ofrecer "Infancia...", debut en la ficción de Benjamín Ávila (quien antes filmó el documental "Nietos: identidad y memoria") propone un giro interesante. Se trata de la vida a través de los ojos de Juan, un chico de 11 años hijo de una pareja que lidera una célula de resistencia, quienes regresan al país en 1979 para llevar adelante la contraofensiva montonera. La inocencia de esa mirada entrega una imagen de la lucha armada de una crudeza inédita para el cine argentino y ofrece al espectador la opción nunca más concreta de asumir un posible punto de vista desde el interior de la resistencia, sobre quiénes generalmente el cine ha entregado versiones más bien románticas, idealizadas y acríticas, y preguntarse "cómo actuaría yo?", "sería capaz de esto?" Una de las posibilidades más estremecedoras es que luego de ver "Infancia clandestina" tal vez las respuestas no resulten muy próximas a lo políticamente correcto". En su elenco sobresalen Natalia Oreiro, Ernesto Alterio, Oscar Troncoso, Cristina Banegas y Teo Gutiérrez Moreno.

10
2018

"LA LARGA NOCHE DE FRANCISCO SANCTIS" (78 m.)

Con toda la fuerza del relato de Humberto Constantini en que se inspiró, cuenta la historia de un modesto empleado de una empresa mayorista que un día recibe el sorpresivo llamado de una ex compañera de universidad que le pide autorización para publicar un poema suyo de viejos tiempos. Pero el encuentro tiene otro motivo: la mujer tiene la información de que dos militantes serán esa misma noche desaparecidos por un comando aeronáutico, y para salvarlos tendrá que ir hasta su casa, tocar el timbre y darles la noticia, algo que patea el ordenado tablero de su rutina. Aquel oficinista de bajo perfil esperanzado en lograr un ascenso cada vez más lejano, uno de los que van "de casa al trabajo y del trabajo a casa", carga con una misión en la mochila que puede comprometerlo, y siente thunder responsabilidad como miedo de que su pequeño mundo se desmorone. Los directores rompen el esquema de trasladar el relato tal cual fue escrito y publicado en su momento por Constantini, y eso permite dejar de lado lo literario para sumergirse en el cine, es decir, no permitir que por exceso de respeto se traicione el lenguaje de contar con imágenes. El libro de Constantini es un relato en primera persona del protagonista, algo que implicaba un desafío a la hora de poder encararlo como una película ya que había que materializar subjetividades, es decir ser capaces de convertir palabras en imágenes igual de fuertes. "La larga noche..." es un filme acerca del compromiso y la angustia, la ética como expresión de qué es bueno o malo según el comportamiento humano, una exposición que profundiza en aquello del "no te metás" cuando algo fuerza a "meterse" a pesar del costo. Los cineastas logran su meta de hablarles a todos los Francisco(s) Sanctis potenciales, es decir a ese perfil de gente común que suele dudar a la hora de tomar decisiones importantes, pero que una vez que entra en la inercia de rumbear a la meta lo hace porque debe hacerlo.