A 40 años del Premio Nobel de la Paz, Pérez Esquivel fue homenajeado en la Casa Rosada

14 de Octubre de 2020 |
"Es un militante de la vida", dijo el Presidente al entregarle la placa conmemorativa

El presidente Alberto Fernández destacó hoy que APE “es un militante de la vida, la paz y la no violencia". Lo hizo al encabezar en el Salón Blanco de la Casa Rosada un acto especial de homenaje, al cumplirse 40 años desde que le fuera otorgado por el comité noruego, en plena dictadura cívico militar argentina, el Premio Nobel de la Paz.

"Deberías ser modelo de todos los argentinos. Todos los argentinos estamos orgullosos de vos. Nos honrás del mejor modo", le dijo emocionado el presidente Alberto Fernández a Adolfo Pérez Esquivel, presente en el acto.

“Sos la mejor expresión del cristianismo, te lo dice alguien que te admira mucho. Vos deberías ser modelo de todos los argentinos, seguiste tu lucha, inalterable, con la humildad de siempre”, agregó el mandatario.

En su cálido discurso, Fernández dijo que "todavía muchas de las injusticias de las que hablabas en 1980 se padecen" y añadió: "Todavía se padecen persecuciones, todavía la desigualdad existe y tenemos un sistema en el que la riqueza se concentra en pocos y la pobreza se distribuye en millones”.

Al mismo tiempo, el jefe de Estado valoró la historia de lucha de APE: “Nos honrás del mejor modo, porque éstos son los modelos que hay que seguir: el modelo del compromiso con los que sufren, el de los que luchan contra la desigualdad, el de la no violencia y la paz”.

Durante el encuentro, que se realizó este mediodía, se conocieron mensajes de salutación enviados por el papa Francisco, el expresidente del Brasil Luiz Inácio Lula da Silva, el teólogo Leonardo Boff  y la profesora Grazia Tuzi, representante del Servicio de Paz y Justicia (Serpaj) en Europa.

En un video que se difundió en el acto, el papa Francisco agradece el "testimonio" de Pérez Esquivel "en los momentos lindos pero también en los momentos dolorosos de la patria". Asimismo, el sumo pontífice destaca en su mensaje "la palabra, el coraje y la sencillez" del cofundador y presidente del Servicio de Paz y Justicia, resaltando, de una forma muy porteña, que él "nunca se la creyó" y que es "un premio Nobel que sigue haciendo lo suyo con humildad y que nos hace bien a todos".

En tanto, en una carta que fue leída en la ocasión, Lula da Silva, subraya que Pérez Esquivel sufrió "la persecución, la cárcel y la tortura pero nunca dejó de defender a los más pobres y desamparados".

En sus palabras de cierre del acto,  el Nobel de la Paz 1980 sostuvo que "hay que generar un nuevo contrato social" y evaluó que, en la actualidad, "en América Latina hay muchos problemas con la democracia y con los golpes de Estado, por lo que es necesaria la unidad continental".

"Democracia no es poner el voto en una urna: significa derecho e igualdad para todos y no podemos hacer nada si no somos rebeldes frente a las injusticias que vive la humanidad", añadió.

En otro momento del homenaje, el laureado informó que convino con el rector de la Universidad de Buenos Aires (UBA), Alberto Barbieri -presente en el acto-, que se habilite en una sede de esa institución (por la que pasaron todos los Nobel argentinos) un espacio dedicado a los compatriotas que recibieron ese galardón internacional, tanto por sus contribuciones científicas (como Bernardo Houssay, Federico Leloir y César Milstein) como por su contribución a la paz y el entendimiento entre los pueblos (tales los casos de Carlos Saavedra Lamas y del propio Pérez Esquivel).

"Estuvimos pensando qué va a pasar con todos los premios Nobel; estas condecoraciones no me pertenecen, sino que pertenecen a los pueblos de América Latina y ese es el legado que podemos dejar al presente y a las nuevas generaciones", explicó.

En ese sentido, Pérez Esquivel añadió: "La antigua casa de la resistencia contra la dictadura (México entre Defensa y Balcarce, San Telmo) la pusimos en manos de la UBA, pero no quise un museo sobre mi persona, sino en nombre de todos los premios Nobel latinoamericanos".

"Será la casa de todos los premios Nobel latinoamericanos, un centro de formación, de conciencia, de crítica y de valores para las generaciones presentes y futuras. Es el patrimonio que queremos dejar", apuntó.

Participaron del acto familiares del homenajeado, funcionarios nacionales, dirigentes de organismos de derechos humanos como Nora Cortiñas de Madres de Plaza de Mayo-Línea Fundadora y el titular de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA), monseñor Oscar Ojea, entre otros.

La placa entregada a Pérez Esquivel, a 40 años de que el comité noruego le entregara el valioso Premio, tiene una leyenda que reza: “La paz no se regala, se construye”.

Pérez Esquivel permaneció en las cárceles de la dictadura 14 meses y estuvo en libertad vigilada otros 14, antes de que nuestro país recuperara la democracia.

Además de su lucha desde el Serpaj, un señero organismo que contribuyó a fundar y a sostener, APE preside actualmente la Comisión Provincial por la Memoria y colabora con distintas organizaciones populares y movimientos latinoamericanos, en defensa de los Derechos Humanos.