Pantallas de la Memoria (mensaje en el 44 aniversario de la Noche de los Lápices)

16 de Septiembre de 2020 |
EMILCE MOLER

Este año se escucharán voces resonando muy fuerte, pero no será en las calles, ni en las plazas, será desde las casas, donde los distintos dispositivos multiplicarán imágenes, fotos, canciones, banderas y recuerdos de marchas anteriores.

Este año no hablaré desde una tarima, ni con un micrófono en la mano, lo haré desde una multiplicidad de cuadrículas de reuniones virtuales y a mis nervios habituales le agrego mis temores al corte de la conexión de internet.

Este año no tendré los abrazos ni las selfies, pero voy a tener la posibilidad de dialogar con jóvenes a lo largo de todo el país a través de las pantallas donde cada comentario me dejará pensando y reflexionando y se sentirán como caricias….

Este año, observo y no deja de asombrarme cómo, desde cada cuadradito de un aparato electrónico les jóvenes debaten, se organizan, planifican múltiples actividades diversas para conmemorar la semana de la juventud, para contextualizar el pasado en nuestro presente. Porque eso no ha cambiado. Aprendieron de nuestra historia, que hay que dar batalla, a no resignarse. Que la democracia se construye día a día, que hay que fortalecerla, que la participación en las instituciones es trascendente, y así lo hacen.

Y desde las pantallas reclaman por saber dónde están los cuerpos de los chicos de la Noche de los Lápices y qué le pasó a Facundo Astudillo Castro. Porque en la construcción de las memorias colectivas no sólo están en pugna las interpretaciones del pasado sino los significados de lo que somos actualmente como sociedad y de nuestros posibles futuros.

Debemos tender puentes con les jóvenes para comprender el pasado a la luz del presente. Porque la construcción de una sociedad más justa y equitativa lleva tiempo, es una profunda disputa de poderes, de intereses enfrentados, de construcciones simbólicas y culturales. Lleva esfuerzo, incomoda.

Este año, donde volvimos a recuperar un gobierno que volvió a poner los Derechos Humanos en la agenda de estado, debemos reflexionar sobre lo que nos costó tener esta democracia donde se puede debatir, dar la contienda política, y militar con alegría y libertad por un proyecto de país inclusivo e igualitario.

Este año, a 44 años de la Noche de los Lápices, las pantallas nos ayudarán a recordar que cuando decimos Nunca Más es Nunca Más.

(Emilce Moler es ex detenida desaparecida y ex presa política de la dictadura genocida. Este año ha publicado su primer libro autobiográfico, “La larga Noche de los Lápices”, que la editorial Marea presentará el próximo sábado 26 mediante plataformas virtuales)