A cuatro años del juicio por "La Perla", Córdoba nos enseña a todos que Nunca Más es Nunca Más

26 de Agosto de 2020 |
"Hoy estamos siendo una mejor sociedad, estamos reafirmando el Estado de Derecho y construyendo una mejor democracia", dijo el Presidente

Al cumplirse cuatro años de la histórica sentencia del juicio por la megacausa “La Perla”, el intendente de la capital cordobesa Martín Llaryora  recibió en el Cabildo de esa ciudad cuatro veces centenaria las actas del proceso judicial, ya declarado patrimonio cultural de la ciudad mediterránea. Del acto participó por videoconferencia el Presidente de la Nación, Alberto Fernández, quien resaltó que aquel juzgamiento fue un hecho histórico y que fue posible gracias a la anulación por el Congreso, en 2003, durante la presidencia de Néstor Kirchner, de las leyes de Obediencia Debida y Punto Final.

“La sentencia –expresó en su alocución el intendente Llaryora- es una sentencia de vida, de tremenda vida, es un hecho de Memoria, es también una pieza única intelectual de los juristas cordobeses, es una sentencia de coraje, no solo de la Justicia, sino principalmente de un pueblo que no afloja, que no se rinde, de las Madres que deambulaban buscando a sus hijos y no se quedaron quietas, de los Hijos, de las organizaciones, de los abogados que se animaron a defender”.

En el juicio oral por la megacausa “La Perla”, que demandó la realización de 354 audiencias a lo largo de casi 4 años, se expusieron los casos de 716 víctimas y fueron oídos por el Tribunal 581 testimonios.  De los 67 represores de la dictadura involucrados en los hechos, 24 fallecieron antes de llegar a juicio y 11 lo hicieron ya siendo juzgados (entre ellos, el genocida Luciano Benjamín Menéndez). No obstante, 32 de los imputados y procesados en el juicio, en su gran mayoría condenados, asistieron a la lectura de sentencia y debieron enfrentar, tanto dentro como fuera de la sala, la mirada de una nutrida multitud compuesta por víctimas sobrevivientes, familiares de las víctimas, militantes de los DDHH y público en general, incluidos niños y jóvenes de todas las escuelas de la ciudad.

El detalle de que se hubiera dispuesto asueto en las escuelas para permitir que los alumnos concurrieran a la lectura de sentencia, fue una clara muestra de que en Córdoba, como en ningún otro lugar del país, se llevó adelante una acción pedagógica relacionada con la Memoria y con los juicios a los genocidas (el de “La Perla” fue el séptimo celebrado en la provincia).

Tras la lectura de sentencia, el 25 de agosto de 2016, quien esto escribe pudo visitar,  junto a ex presos políticos de la CABA, los espacios de Memoria habilitados en el ex campo de concentración de “La Perla” y en el ex centro clandestino de detención “D2”, que funcionó en el centro de la ciudad y muy próximo a la Catedral. La pequeña delegación recorrió los circuitos previstos para escolares y allí se recogió material impreso y audiovisual interactivo, elaborado por la provincia y por el municipio para trabajo en las aulas.

En Córdoba, más que en ninguna otra ciudad del país, la represión ilegal y el terrorismo de Estado comenzaron antes del 24 de marzo de 1976. Ya en octubre de 1974, la ofensiva “anticomunista” del comando Libertadores de América y la flamante Triple A cordobesa, facilitada y abiertamente justificada por el brigadier Raúl Lacabanne  (designado interventor federal por la presidenta María Estela Martínez de Perón) hacía conocer el terror en las calles y las casas, colocando bombas, secuestrando y también asesinando a la militancia política, obrera y estudiantil.

Cuando llegaron los primeros detenidos ilegales de la dictadura  a “La Perla”, el 24 de marzo de 1976, el registro de ese centro clandestino ya había sido inaugurado con otros nombres y otros números, en los meses precedentes. Y algunos de los represores que actuaron en “La Perla” durante la dictadura  -como el dos veces condenado capitán Héctor Vergez- integraban el comando Libertadores de América, antes de figurar en el organigrama represivo del III Cuerpo que comandaba Menéndez.

El juicio por “La Perla” marcó un antes y un después en la justicia penal y criminal de la provincia de Córdoba, no sólo por los delitos de lesa humanidad que allí fueron juzgados, sino porque el proceso representó un categórico juicio moral a la peor dictadura que hemos sufrido los argentinos, y cuyas secuelas seguimos padeciendo.

Hacer el juicio y llevarlo hasta sentencia era poder repetir con fuerza de ley, pero ya sin indultos ni olvidos, aquel “Nunca Más” que el dramaturgo Carlos Somigliana estampó en el alegato del Juicio a las Juntas, en 1985, y que luego sirvió de título en la divulgación de los informes de la Conadep.

En estos días, las causas remanentes por hechos de “La Perla”, “La Ribera”, el “D2”, la “UP1”, el “Comando Radioeléctrico” y otros centros clandestinos de detención que funcionaron en la provincia de Córdoba, siguen instruyéndose y preparándose para su elevación a juicio oral.

La Secretaría de Derechos Humanos de la Nación ha comunicado ayer mismo que se presentará como querellante en las causas "Barreiro Guillermo Ernesto y otros" y "Gómez Miguel Ángel y otros", que tramitan en el Juzgado Federal 1 de la provincia.

En la primera se investiga la responsabilidad del ex mayor del Ejército Ernesto Guillermo “Nabo” Barreiro, el teniente coronel (RE) Enrique Carlos Villanueva y el suboficial mayor (RE) Carlos Alberto Díaz en el secuestro y las torturas a las que fueron sometidos José Jaime Blas García Vieyra y Nilveo Teobaldo Domingo Cavigliasso, así como en el asesinato de Ruben Amadeo Palazzesi. En la segunda, por delitos cometidos en el “D2” (Departamento de Informaciones de la Policía de Córdoba), deben comparecer más de 80 acusados, varios de los cuales nunca habían sido enjuiciados ni condenados hasta ahora.

A las banalizantes y peligrosas declaraciones del exgobernador bonaerense y expresidente interino Eduardo Duhalde, quien puso en duda la próxima realización de elecciones y expresó frívolamente que “Argentina es la campeona de las dictaduras militares”, Córdoba, con sus instituciones democráticas y con su propio y encomiable programa de Memoria, Verdad y Justicia, le contesta, representando al conjunto de las instituciones y del pueblo argentino, que Nunca Más es Nunca Más.

Oscar Taffetani