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28/06/2012

Señalaron que era base de los “rodillas negras” que actuaron en todo el Norte 

Testigos coinciden en señalar que Tartagal fue un “campo de entrenamiento” de los represores

 
 
 
 
  • Memoria Verdad y Justicia - Télam
    Foto oficial actual de Los "rodillas negras" de Tartagal. En el pasado fueron muy temidos
(Por Elena Corvalán, directora de Radio Nacional-Salta).- Varios de los testigos que declararon el martes ante el Tribunal Oral en lo Federal Criminal de Salta aseguraron que en la década del 70 la ciudad de Tartagal fue utilizada como “campo de entrenamiento” por las fuerzas represivas. También dijeron que la inteligencia del Ejército “era el cerebro” de las actividades represivas que la fuerza realizaba junto a Gendarmería Nacional y la Policía. Los testigos recordaron que en el Regimiento de Infantería de Monte 28 (RI Mte 28) existía un grupo de comandos conocidos como “rodillas negras” (porque tenían rodilleras de ese color) cuyos miembros conformaban “grupos de tareas” que operaban en todo el norte.

Siete personas declararon en el juicio que se lleva cabo en la sala de grandes juicios de la Ciudad Judicial salteña por crímenes de lesa humanidad cometidos en perjuicio de 34 personas, hechos por los que están acusados 20 hombres, militares, policías y un civil.

Reina Isabel Parada de Russo es la esposa del empleado municipal René Russo, detenido por gendarmes y Rodillas Negras el 24 de marzo de 1976,  le entregó al Tribunal una carta, fechada el 18 de agosto de 1976, en la que el entonces jefe del Ejército en Salta le informaba a la madre de Russo, Ana María Platero, que su hijo estaba detenido en la cárcel de Villa Las Rosas.

Anery Osores y Francisco Osores, hermanos de Raúl Benjamín Osores, detenido por Gendarmería en abril de 1976 y que fue visto en la cárcel de Villa Las Rosas y como Russo también en la Central de Policía de Salta, describieron una Tartagal muy distinta de la que relató el ex jefe del Estado Mayor del Ejército, Héctor Ríos Ereñú, quien está siendo juzgado por el secuestro y homicidio del médico Pedro Urueña, cometido en diciembre de 1975.

Ríos Ereñú fue jefe del Regimiento de Monte 28 desde el 9 de diciembre de 1975 y viene afirmando que durante los dos años de su gestión no hubo violaciones a los derechos humanos en Tartagal, que no supo de detenciones cuando se produjo el golpe de Estado (el 24 de marzo de 1976), que la ciudad era “tranquila” y que fue para él una época “feliz”.

Anery, que como militante de la JP alfabetizaba adultos en el humilde barrio Tomás Ryan, recordó que con el golpe el barrio “fue arrasado prácticamente”, y que Tartagal “no era una ciudad tranquila, el Ejército actuó con dureza en ese pueblo. Hubo muchos detenidos y muchas desapariciones”, afirmó. Y aAñadió que los jefes militares “eran los cerebros. De ahí salían las órdenes para todos los órganos represivos de Tartagal” y que al Ejército le respondían Gendarmería y la Policía.

El mismo 24 de marzo, siguió diciendo, “se produjeron muchas detenciones en Tartagal” hasta el punto de que fueron detenidos “la mayoría de los compañeros de la Juventud (Peronista), los compañeros de Montoneros”.

“Prácticamente el Ejército la tomaba a Tartagal como campo de entrenamiento para la lucha, como decían ellos, contra la subversión. Hacían simulacros, desplazamientos por las veredas, por los garajes, cubriéndose en los postes, y avanzaban, y avanzaban”, agregó su hermano, Francisco, quien recordó a algunos jefes que pasaron por el Regimiento 28: los entonces coroneles (Luis María) Pucheta, Edgardo Parada, Ríos Ereñú y Cabello.

Francisco Osores consideró que las desapariciones se concretaron de acuerdo a un propósito definido: “Han tratado de desarticular a la gente capaz de movilizar las voluntades de una sociedad para impulsar un proyecto que sirva a la mayoría. Por eso atacan a changos muy preparados”.
Anery y Francisco, igual que los testigos que hablaron de Orán, aseguraron que la represión empezó antes del golpe. Por los dichos de otros testigos, Parada de Russo, Amado Barrios (militante comunista de Orán) y Eduardo Fernández Muiño (militante de la Juventud Peronista de Orán) quedó claro que ya en 1975 eran vigilados y “controlados”.

Barrios sostuvo que el gendarme Juan Carlos Fonseca era un informante. Fonseca fue reconocido por Parada de Russo entre los que detuvieron a su marido. Barrios dijo que también eran vigilados constantemente por los Rodillas Negras, “un grupo de tareas del Ejército”, y recordó que a otro militante comunista, Mario Bernardino Luna, “lo seguían a todos lados” hasta que finalmente lo secuestraron y desaparecieron.

Escapar para entregarse

Después de escapar de la represión el 24 de marzo de 1976 y de sobrevivir escondiéndose en los cerros con la ayuda de su compañero Efraín Villarroel, en cuya casa se higienizaba y alimentaba por las noches, Raúl Osores se entregó a Gendarmería en abril de 1976; creía que de esa manera aseguraba la libertad de su compañera, Pía Asunción Viltes, detenida el mismo 24 de marzo de 1976.

Dolores Mauricia Torres, residente en Tartagal, la primera madre que declaró en un juicio en Salta, contó que su hijo Raúl se entregó un sábado en Embarcación; el domingo lo llevaron al Escuadrón 20 de Orán, a dónde ella lo siguió y consiguió verlo. Regresó al domingo siguiente pero le dijeron que ya lo habían llevado a la ciudad de Salta. Ella llamó a su hija, Anery, que vivía en la Capital provincial: “Seguilo vos ahora”, le recomendó. Anery, que tenía 17 años, fue a buscarlo a la cárcel de Las Rosas, allí se enteró de que había estado en ese lugar y torturado cada semana. Y por el relato de Lucrecia Barquet, también detenida y una de las más destacadas luchadoras por el esclarecimiento de estos hechos, también supieron que había sido  trasladado a la Central de Policía con un grupo que iba a ser liberado; Lucrecia le entregó dinero para que viajara al norte, pero a último momento lo sacaron de la fila de los que iban a salir con la excusa de que tenía otra causa. Esa es la última noticia que se tiene de él.

Tres años después Dolores escuchó, de boca de Pía Asunción, recién liberada de Villa Devoto, que su hijo había sido fusilado. Una versión similar, de un fusilamiento en el Tiro Federal (no se sabe si en Salta o en Tartagal) recibió años después Francisco Osores.

Los hermanos Osores eran militantes de la Juventud Peronista. Raúl estaba en la rama gremial, era secretario general de la Federación de Trabajadores Rurales y Estibadores (FATRE); Anery alfabetizaba adultos y Francisco era hachero y estudiaba matemáticas.

 
 
 
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